jueves, 8 de octubre de 2009

La Clandestinidad.

La clandestinidad es lava fundida, enterrada bajo miles de metros de hielo, es algo que está muy vivo pero enterrado. Hay que abrir una grieta en el hielo y dejar salir el fuego. Hay que sacarse la careta, salir del encierro, de lo clandestino, como si eso fuera lo prohibido. Lo prohibido, lo clandestino es una olla a presión, cuando llega su punto te explota en la cara, te salpica, te moja, te sorprende. Te toma, te aborda y te arrebata, así lo nieges. Eso que mantenemos en las sombras, clandestino, tarde o temprano reclama su lugar. La leña que se moja pero que no se consume sigue chispeando, eso es la clandestinidad. Porque la clandestinidad tarde o temprano prende, renace de las cenizas y te quema. Finalmente, lo clandestino sale a la luz, abandona las sobras, la oscuridad para luchar por lo que quiere. Desafía al debe ser, a lo prohibido y ya sin esconderse, sin ocultarse, lucha a cielo abierto.

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